Cuando se proyecta una obra en una ciudad con tanta historia como Badajoz, es imprescindible tener en cuenta no solo la normativa urbanística, sino también la protección del patrimonio arqueológico. Cada movimiento de tierra puede revelar vestigios de siglos pasados, y es ahí donde entra en juego la arqueología de obra.
En Badajoz, una ciudad con orígenes islámicos y una evolución urbana que abarca desde la Edad Media hasta nuestros días, la posibilidad de encontrar restos arqueológicos en el subsuelo es muy alta. Por eso, cualquier intervención en el casco antiguo o zonas cercanas al recinto amurallado debe contar con un estudio arqueológico previo y, en muchos casos, con un seguimiento arqueológico durante las obras.
Las actuaciones arqueológicas en obra permiten documentar y preservar posibles restos, como cimientos de antiguas viviendas, conducciones hidráulicas, estructuras defensivas o elementos domésticos. En ocasiones, estos hallazgos han permitido reinterpretar la historia de barrios enteros o han contribuido a mejorar el conocimiento sobre la evolución urbana de Badajoz.
Nuestro equipo de arqueólogos especializados realiza inspecciones, estudios de impacto, seguimientos y memorias técnicas conforme a la legislación vigente en Extremadura. Colaboramos estrechamente con promotores, arquitectos y la Dirección General de Patrimonio para garantizar que las obras avancen sin comprometer los valores culturales que yacen bajo nuestros pies.
La arqueología en obra no es un obstáculo, sino una oportunidad: una herramienta que permite construir futuro sin olvidar el pasado. En Badajoz, ciudad de historia viva, cada proyecto urbanístico puede convertirse en una nueva ventana al pasado.